sábado 25 de abril de 2026 - Edición Nº2698

Necochea | 25 abr 2026

Paro de Transportistas

El paro terminó, pero dejó expuesta la falta de conducción en Puerto Quequén

Tras 18 días de cese, el conflicto solo avanzó cuando se pidió asistencia externa para ordenar una negociación que el Consorcio no lograba encaminar. La operatoria vuelve, pero las secuelas ya se sienten en el puerto.


El paro de transportistas que mantuvo paralizada la operatoria de Puerto Quequén durante 18 días dejó expuesta una diferencia que en el sector portuario no pasó inadvertida: mientras en otros focos de conflicto del país los líderes portuarios intercedieron rápidamente para evitar que la tensión escalara, en Quequén la conducción local no logró encaminar la situación y el conflicto se extendió hasta volverse inmanejable. La falta de transporte frenó por completo el movimiento de cargas, afectó a la cadena agroexportadora y tensó al máximo la convivencia dentro de la comunidad portuaria, que vio cómo un problema tarifario derivaba en un escenario de desorden generalizado.

Durante los días más críticos circularon denuncias de aprietes, amenazas y maniobras intimidatorias. Entre ellas, el intento de incendio de un camión dentro de un predio de guarda, registrado en un video publicado por Ecos Diarios, que se convirtió en un símbolo del deterioro que atravesó el puerto. Ese episodio, sumado a la tensión en las rotondas y a la falta de respuestas claras, alimentó la sensación de que la situación se había desbordado.

La negociación para destrabar el conflicto se desarrolló el viernes en las en las instalaciones del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén, pero llevaba varios días sin avances. Según reconstrucciones de participantes de la mesa y fuentes del transporte, la discusión estaba trabada y no había un marco técnico ni político que permitiera ordenar las posiciones. En ese contexto, el presidente interino del CGPQ, Mariano Carrillo, llegó a Necochea recién el mismo viernes de la reunión clave, cuando el conflicto llevaba ya 18 días y la presión social y económica era insostenible.

La percepción generalizada entre los actores presentes era que el Consorcio no tenía margen propio para conducir la negociación y que la resolución no iba a llegar sin la intervención de un actor externo. Ese punto de inflexión se produjo cuando, ante la falta de avances, arribaron funcionarios provinciales convocados de urgencia. Su presencia modificó la dinámica de la mesa: permitió fijar parámetros, ordenar la discusión y encaminar el acta acuerdo que finalmente se firmó. Fuentes del sector coinciden en que, sin esa asistencia externa, el paro no se destrababa.

El acuerdo final contempla un aumento del 16% en la tarifa para el hinterland, una reducción de los gastos administrativos del 5% al 2%, la creación de una mesa tarifaria local con participación universitaria y el compromiso del CGPQ de financiar un estudio de costos avalado por la UNICEN. Además, las playas de estacionamiento de Sitio 0 y Quetrans se comprometieron a no aplicar el aumento proporcional que les correspondería por la nueva tarifa. Con estos puntos, el paro se levantó y la operatoria portuaria comenzó a normalizarse.

La otra cara del conflicto: trabajadores, tensiones y el regreso del “puerto sucio”

Mientras la mesa institucional buscaba una salida, en las rotondas y en los accesos al puerto se vivía otra realidad. Los transportistas autoconvocados sostuvieron el paro durante 18 días, con apoyo de trabajadores de UATRE, Aceiteros y SUPA, que se sumaron a la protesta en distintos momentos. Desde ese sector, el acuerdo fue leído como una victoria parcial conseguida “desde abajo”, pese a la resistencia de entidades agropecuarias y acopiadores.

El clima social estuvo lejos de ser menor. Las denuncias de aprietes, el video del camión incendiado y la tensión acumulada dejaron una marca profunda. Aunque la operatoria vuelve a funcionar, la comunidad portuaria advierte que las secuelas de 18 días de inactividad recién empiezan a verse. La acumulación de cargas, las demoras operativas y el deterioro del orden interno reactivaron un fantasma que Quequén creía superado: el del “puerto sucio”. La imagen de eficiencia y previsibilidad, construida durante años, quedó golpeada por un conflicto que expuso fallas de gestión, tensiones internas y un nivel de descontrol que sorprendió incluso a los actores más experimentados del sector.

El paro terminó, pero sus consecuencias seguirán desplegándose en los próximos días. El desafío ahora será reconstruir la confianza, ordenar el funcionamiento interno y evitar que episodios como los de estas semanas vuelvan a repetirse.

Más Noticias

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias