miércoles 15 de abril de 2026 - Edición Nº2688

Nacionales | 15 abr 2026

Innovacion o Crisis ?

Carne de burro en auge: una alternativa marcada por la crisis y no por innovación

El boom patagónico agotó stock y suma degustaciones, pero expone un trasfondo social: la carne de burro crece porque la vacuna es inaccesible, en un contexto de inflación que el Gobierno intenta explicar.


La irrupción de la carne de burro en Chubut generó un fuerte impacto comercial: la prueba piloto autorizada por el Ministerio de la Producción agotó su stock en un día y medio, y una degustación en Trelew completó sus cupos de inmediato. Aunque los impulsores destacan su valor productivo, el fenómeno revela un trasfondo social evidente: la carne de burro se vuelve opción porque la carne vacuna quedó fuera del alcance de miles de familias.

El productor Julio Cittadini, creador del proyecto “Burros Patagones”, sostiene que la iniciativa surge del retroceso de la ganadería ovina y de la imposibilidad de criar vacunos en amplias zonas áridas de la Patagonia. Explica que el burro se adapta mejor a la estepa y permite obtener cortes similares a los vacunos —vacío, entraña, costillar, lomo— a un precio muy inferior: alrededor de $7.500 el kilo.

La buena recepción del público, reconocida por el propio productor, se explica tanto por la curiosidad como por la necesidad. En un contexto donde la carne vacuna supera ampliamente ese valor, la aparición de una alternativa más barata no refleja una tendencia gastronómica sino el deterioro del poder adquisitivo. La aceptación cultural, que parecía ser la principal barrera, quedó relegada frente al precio.

El avance del proyecto coincide con un escenario inflacionario que presiona sobre los alimentos. Al presentar el dato de marzo, el presidente Javier Milei afirmó que “marzo es un mes con una estacionalidad muy negativa en términos de inflación” y mencionó el aumento de la carne. Sostuvo que “si tomamos la núcleo y le sacamos el efecto de la carne, está igual que el mes pasado, en 2,5”, y aseguró que “estos factores puntuales van a desaparecer y la inflación va a caer”. También señaló que “la demanda de dinero empezó a crecer”.

 

 

Mientras el Gobierno intenta explicar la dinámica de precios, la expansión de la carne de burro muestra otra cara del mismo proceso: cuando la inflación erosiona ingresos y la carne vacuna se vuelve inaccesible, emergen alternativas que no responden a una innovación productiva sino a una necesidad social.

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