Los millonarios anuncios del RIGI sufrieron un duro golpe de realidad en las planillas del sector privado. La inversión se desplomó un 5,2% en septiembre y condiciona cualquier atisbo de reactivación.
El informe de Orlando Ferreres reveló que los desembolsos reales alcanzaron los US$ 8.540 millones, muy lejos de las promesas oficiales. La contracción acumulada entre enero y septiembre ya trepa al 7,6%.
Con la emisión monetaria clausurada y un crédito que no despega, la falta de capitales cercena el margen de maniobra de la Casa Rosada. El plan económico depende de dólares que solo existen en los discursos.
La desplomada importación de bienes de capital (-17,2%) expone que las empresas prefieren esperar antes que arriesgar recursos en el mercado local. El mercado le dio la espalda a los festejos oficiales.
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