El conflicto del transporte expone las miserias de un sistema local sin margen de maniobra. Necochea y Quequén cumplen su tercer día a pie por la parálisis total de las líneas urbanas, mientras el poder político esquiva las definiciones y deja a miles de vecinos aislados.
Las promesas a goteo de la empresa tropezaron con la intransigencia del gremio. Gastón Urrutia confirmó que la UTA rechazó una oferta de pagos parciales y exige la cancelación completa del 10% del sueldo de septiembre, la mitad del aguinaldo y el bono de $60.000 adeudado.
La Casa del Trabajo será el escenario donde se medirán la billetera patronal y el desgaste obrero. A las 10:30 de este miércoles se desarrollará una audiencia clave para discutir los fondos del subsidio, aunque no hay garantías de que los choferes levanten la retención de tareas antes de cobrar.
Con 35 horas de paro acumuladas, la gestión municipal solo atina a pedir informes por teléfono. Los concejales manifiestan preocupación por los pasajeros, pero la falta de respuestas de fondo convierte al vecino de a pie en el único rehén de una crisis recurrente.