La aeronave, que operaba bajo el número de vuelo FZ 1073 con 180 pasajeros a bordo, experimentó una brusca pérdida de altitud e intensos momentos de zozobra cuando uno de los pilotos atacó a puñaladas a su colega en pleno viaje hacia el aeropuerto Ben Gurión.
Frente a los gritos de auxilio provenientes de la parte delantera y la inestabilidad del avión, varios ocupantes y miembros de la tripulación reaccionaron con celeridad e ingresaron al sector de mando para neutralizar al agresor. Tras una intensa maniobra física, lograron reducir al atacante y retirarlo de la cabina, permitiendo que el piloto herido mantuviera el control de los mandos para efectuar el descenso de emergencia de forma segura. El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, definió lo sucedido como un intento de atentado terrorista destinado a estrellar la aeronave con todos sus ocupantes.
Las imágenes grabadas por los propios pasajeros con sus teléfonos móviles se difundieron con rapidez en plataformas digitales, exponiendo los dramáticos instantes posteriores al ataque y los relatos de quienes temieron por sus vidas. Diversos testimonios recabados por medios internacionales dieron cuenta de la desesperación vivida a bordo cuando la nave perdió altura de manera abrupta, así como del arrojo de los viajeros que decidieron intervenir para frenar al agresor.
Según detallaron los sobrevivientes, tras reducir al atacante, el equipo a bordo aseguró el cierre de la puerta de mando mientras el aviador herido completaba la maniobra en la pista saudí. Los pasajeros fueron asistidos en tierra en medio de un clima de profunda consternación, al tiempo que las autoridades aeronáuticas e inteligencias internacionales abrieron una investigación formal para esclarecer los antecedentes del agresor en lo que se perfila como un grave fallo de seguridad operativa.