A través de una circular interna emitida este fin de semana, la conducción de la empresa notificó el cese de las tareas operativas a partir de este lunes 31 de agosto de 2026 sin establecer un plazo para el regreso a la actividad y ordenando al personal no presentarse en las instalaciones salvo expresa convocatoria de la supervisión.
En el comunicado distribuido al personal, la compañía justificó el cese productivo atribuyéndolo a “la falta de suministro eléctrico y a otras cuestiones operativas y productivas derivadas de circunstancias de fuerza mayor y de público conocimiento”. Sin embargo, el panorama puertas adentro de la fábrica sugiere una situación de extrema fragilidad patrimonial: durante los últimos días se procedió al retiro masivo de maquinaria alquilada a terceros —incluyendo zorras y sistemas de armado de cajas— junto con el retiro de pertenencias y la desocupación de dependencias administrativas por parte del directorio.
La sorpresiva comunicación provocó inmediata conmoción entre las familias operarias del establecimiento de Capitán Sarmiento, que tomaron conocimiento de la paralización al momento de reincorporarse a sus puestos. Ante la interrupción de la energía eléctrica y el retiro de los equipos e insumos esenciales para el empaque y faena, el cuerpo de trabajadores manifestó su preocupación no solo por la continuidad de los puestos de trabajo, sino también por el eventual incumplimiento de las obligaciones salariales e indemnizatorias en caso de un cierre definitivo.