De la mano de una actuación consagratoria de la arquera Cristina Cosentino —quien contuvo tres ejecuciones en la tanda decisiva— y del tanto final de Sofía Cairo, las dirigidas por Fernando Ferrara cortaron la racha del tricampeón defensor y sumaron la tercera estrella ecuménica de su historia.
El desarrollo del encuentro estuvo marcado por una extrema cautela defensiva en el primer cuarto. Países Bajos logró destrabar la paridad en el último minuto del segundo período a través de un córner corto ejecutado por Yibbi Jansen. Lejos de amedrentarse, el equipo argentino dominó el complemento, arrinconó a su rival y encontró el merecido empate a seis minutos del final gracias a una desvío de María José Granatto en la séptima jugada fija del partido. En la definición desde el punto penal, la solvencia de Cristina Cosentino atajando tres disparos fue determinante para desatar el festejo albiceleste.
La conquista en suelo europeo le permite a la Argentina alzar su tercer trofeo en Copas del Mundo, sumándose a las históricas gestas logradas en Perth 2002 y Rosario 2010. Asimismo, la victoria adquiere un valor épico al quebrantar el dominio de la escuadra neerlandesa, que llegaba de coronarse en los últimos tres certámenes de manera consecutiva. El camino de Las Leonas hacia el título incluyó una campaña invicta con triunfos ante Alemania, Escocia y España, además de la victoria por 1 a 0 frente a Australia en semifinales, cerrando un torneo inolvidable.