Tras el empate sin goles en el encuentro de ida disputado en la altura colombiana y la reciente igualdad frente a Vélez en el torneo local, el equipo conducido por Eduardo Coudet saltará al campo de juego con la obligación de sellar su clasificación a la siguiente ronda —donde ya espera Vasco da Gama— para descomprimir el clima de tensión e incertidumbre sobre la continuidad del cuerpo técnico.
El malestar en los pasillos de Núñez se profundizó tras el duelo del domingo ante el Fortín, en el cual el conjunto millonario desperdició una ventaja de dos goles. La frustración derivó en versiones sobre una supuesta dimisión del entrenador que debieron ser desmentidas de manera oficial al mediodía del lunes. Con una inversión superior a los 70 millones de dólares en el armado del plantel y un registro de apenas una victoria en los últimos ocho partidos, la dirigencia comprende que no existe margen para un tropiezo internacional. Para revertir el momento, Coudet apostará por los regresos de Gonzalo Montiel, Marcos Acuña y Sebastián Driussi en reemplazo de Giovanni González, Francisco Ortega y Lucas Beltrán.
El compromiso, que comenzará a las 21:30 con el arbitraje del uruguayo Esteban Ostojich y la televisación de DSports, no contará con tiempo suplementario en caso de un nuevo empate, por lo que una parda durante los noventa minutos conducirá de forma directa a la definición por tiros desde el punto penal. A pesar del descontento generado por el flojo nivel futbolístico mostrado en las últimas semanas, la parcialidad de River colmará nuevamente las tribunas del estadio para respaldar al equipo en una jornada bisagra que determinará si el proyecto de Coudet gana oxígeno o sufre un golpe definitivo.