Con un planteo pragmático y una efectividad demoledora, el conjunto tucumano sacó boleto a los cuartos de final, instancia donde aguarda por el vencedor del cruce entre Aldosivi e Independiente Rivadavia.
El arranque del partido insinuó un trámite favorable para el "Rojo", que tomó el protagonismo de las acciones y dispuso de una oportunidad inmejorable para abrir el marcador a través de un penal sancionado a instancias del VAR. Sin embargo, Santiago Montiel desaprovechó la ejecución y, apenas un minuto más tarde, el "Decano" asestó un golpe psicológico determinante: en una contra perfecta, Nicolás Laméndola mandó la pelota a la red para decretar el 1-0 parcial.
En el complemento, el equipo conducido por Julio César Falcioni borró de la cancha a su rival y capitalizó con precisión quirúrgica cada desatención de la zaga de Avellaneda. Manuel Brondo, Franco Nicola y nuevamente Laméndola —con una definición de alta factura— sentenciaron el 4-0 definitivo en la capital rosarina.
El lapidario resultado desnudó la fragilidad defensiva y el flojo momento futbolístico de Independiente, que llegó a este compromiso tras acumular dos caídas consecutivas en el Torneo Clausura de la Liga Profesional. Tras el pitazo final, el plantel fue despedido con un cerrado repudio por parte de los simpatizantes que se trasladaron hasta la provincia de Santa Fe.
Para Atlético Tucumán, por el contrario, la victoria representa una inyección de confianza para consolidar el ciclo de Falcioni y mantener firme el sueño de pelear por el título federal.