El padre del capitán de la Selección Argentina murió este viernes a las 22:00 en un sanatorio privado de la ciudad de Rosario, como consecuencia de las complicaciones de salud derivadas de una grave enfermedad que atravesaba desde hacía tiempo. La noticia generó una profunda conmoción tanto en Rosario como en todo el ámbito deportivo internacional.
Jorge Messi fue mucho más que el padre del mejor futbolista del mundo: durante décadas fue su representante legal, consejero y sostén incondicional en cada decisión bisagra de su trayectoria. Acompañó a Lionel desde sus comienzos en las divisiones inferiores de Newell’s Old Boys y tuvo un rol determinante cuando la familia decidió viajar a España para que el rosarino iniciara su tratamiento de hormonas de crecimiento en el FC Barcelona.
De perfil bajo pero de firme presencia en el entorno del capitán, Jorge encabezó las negociaciones y gestiones de contrato más importantes de su carrera: desde la época dorada en el Barcelona, pasando por su transferencia al París Saint-Germain y su posterior llegada al Inter Miami, hasta su ciclo histórico en la Selección Argentina. Su figura permaneció siempre como un faro de máxima confianza, presente tanto en las alegrías inolvidables como en las etapas de mayor presión.
El fallecimiento de Jorge trae el recuerdo de lo ocurrido durante el debut de la Selección Argentina en la Copa del Mundo. En aquel encuentro, donde la Albiceleste derrotó 3 a 0 a Argelia con un triplete de Lionel, el 10 conmovió al público al romper en llanto tras convertir el primer gol. En lugar del festejo habitual, el capitán se cubrió el rostro con la camiseta sin poder contener las lágrimas.
En sus declaraciones posteriores al partido, Leo explicó de manera íntima el origen de su emoción sin dar mayores precisiones públicas: "Pasé unos días difíciles y complicados. Agradecido a la delegación y a todos mis compañeros. Siempre estuvieron a mi lado y me dieron fuerza para que esté bien". Con el correr de los días trascendió el delicado estado de salud de su padre, cuyo tratamiento la familia procuró mantener bajo un absoluto hermetismo.