Entre asados, juntadas a tomar unos mates, mensajes que colapsan las redes sociales y abrazos apretados, la fecha se consolidó como un clásico del calendario nacional que, además, logró exportarse a países vecinos como Brasil, Chile, Uruguay e incluso España.
Sin embargo, detrás de esta jornada festiva hay una historia apasionante de creatividad, visión filosófica y determinación encabezada por un solo hombre: el odontólogo argentino Enrique Ernesto Febbraro.
El origen de la efeméride se remonta a un hecho histórico sin precedentes: el 20 de julio de 1969, cuando la misión espacial de la NASA Apolo 11 logró el primer alunizaje tripulado de la historia, permitiendo que Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins pisaran la superficie lunar.
Mientas el mundo entero miraba la transmisión en blanco y negro conmocionado por el avance científico y militar, Febbraro —nacido en 1924, oriundo de Lomas de Zamora y formado en filosofía, psicología e historia— interpretó el acontecimiento desde una perspectiva puramente humana y altruista. Para él, que los hombres trabajaran en conjunto para alcanzar un objetivo tan lejano representaba "un gesto de amistad de la humanidad hacia el universo".
Convencido de que la fraternidad era la fuerza motriz de los pueblos, inmortalizó en sus escritos una frase que definiría su cruzada: "Un pueblo de amigos es una nación imbatible".
Lejos de quedarse en una simple reflexión teórica, el odontólogo decidió pasar a la acción. Apoyado por sus colegas del Rotary Club, redactó y envió de su propio bolsillo más de 1.000 cartas a referentes, intelectuales y gobernantes de decenas de países solicitando que el 20 de julio se declarara formalmente como el Día del Amigo.
La insistencia y el valor del mensaje dieron sus frutos:
1979: A diez años del alunizaje, el Gobierno de la provincia de Buenos Aires oficializó la fecha por decreto.
1983: El partido de Lomas de Zamora fue declarado oficialmente como la "Capital provincial de la amistad".
Reconocimientos internacionales: Febbraro fue nominado en dos oportunidades al Premio Nobel de la Paz, nombrado Ciudadano Ilustre de Buenos Aires y Miami, y distinguido como "Mayor Notable Argentino" por la Cámara de Diputados en 2003.
Enrique Febbraro falleció en 2008 a los 84 años, dejando un legado imborrable y una definición tan terrenal como perfecta de la amistad: "Un amigo es una persona real, que ronca, que tiene mal carácter y que uno lo aguanta porque lo conoce. El amigo es otro cuero".