En un partido para el infarto y no apto para cardíacos, la Selección Argentina derrotó 2-1 a su par de Inglaterra en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta y se metió de manera heroica en la gran final del Mundial 2026.
La Albicela, que venía arrastrando el desgaste de tres prórrogas consecutivas, sacó a relucir el orgullo de campeón del mundo cuando parecía que la ilusión se apagaba. Los goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez en los últimos diez minutos del encuentro desataron el delirio de todo un país.
El primer tiempo se desarrolló bajo una tensión absoluta, planteado como un cerrado tablero de ajedrez donde ninguno de los dos equipos quiso arriesgar de más. La única aproximación de peligro real la tuvo Argentina con un disparo de media distancia que acarició el palo defendido por Jordan Pickford.
Sin embargo, el panorama se oscureció por completo a los 10 minutos de la segunda mitad. En una jugada aislada, Morgan Rogers metió un centro milimétrico para que Anthony Gordon ingresara completamente libre por el segundo palo y estampara el 1-0 para el seleccionado inglés.
Tras el golpe, Thomas Tuchel replegó las líneas de Inglaterra para defender la ventaja, mientras la figura de Pickford se agigantaba con dos atajadas descomunales que hacían prever una tarde maldita para los dirigidos por Scaloni.
Cuando el reloj apretaba y la desesperación ganaba terreno, apareció la pegada salvadora de Enzo Fernández. Al minuto 40, el volante de la Scaloneta capturó una pelota en las inmediaciones del área y metió un violento remate que dejó sin opciones a Pickford para marcar el agónico 1-1.
Argentina olió la sangre y, lejos de conformarse con estirar la definición a un nuevo tiempo extra, fue por todo. Ya en tiempo de descuento, al minuto 47, Lionel Messi frotó la lámpara y envió un centro perfecto para que Lautaro "el Toro" Martínez se elevara con el alma en el corazón del área, metiendo un cabezazo letal que decretó la clasificación definitiva a la final.