Su partida genera un dolor inmenso, sordo y profundo que une a las comunidades de Necochea y Mar del Plata, las cuales hasta último momento sostuvieron con entereza y fe una enorme cadena de oración con la esperanza de su recuperación.
A pesar de su corta edad, Anita supo ganarse el cariño, el respeto y la admiración de todos aquellos que compartieron una cancha, un aula o la vida misma con ella. Su mamá Andrea la describía hace apenas unas horas como una joven "luchadora, empática y resiliente", características que demostró hasta el último segundo dando una batalla descomunal en terapia intensiva.
Su amor por el vóley, su paso por el Club Rivadavia de nuestra ciudad y su presente como líbero en Once Unidos de Mar del Plata —que la llevó incluso a vestir la camiseta de la preselección bonaerense Sub-16— dejaron una marca imborrable en el deporte de la región. El esfuerzo cotidiano de viajar por la ruta para perseguir su sueño hablaba de su inmensa pasión, esa misma con la que vivió cada uno de sus días.
Con el fallecimiento de Anita, el trágico siniestro vial registrado en el kilómetro 55 de la Ruta Provincial 88 se cobra su segunda víctima fatal.
En el lugar del choque frontal ya había perdido la vida de manera instantánea el conductor del remís en el que viajaba la adolescente, Santiago Juan Manuel Irigoyen (58), un vecino sumamente querido en Necochea que hoy es despedido con profundo respeto y congoja por toda la comunidad.
Mientras la investigación judicial de la fiscalía marplatense continúa su curso bajo la hipótesis de que el chofer del camión frigorífico se habría quedado dormido invadiendo el carril contrario, la prioridad de la región entera se vuelca hoy a abrazar y sostener el dolor de la familia Peralta Rondanina.