La Federación de Veteranos de Guerra "2 de Abril" emitió un comunicado oficial con un llamado especial a los hinchas de ambos países, pidiendo encarecidamente separar la pasión deportiva del doloroso conflicto bélico de 1982.
El documento, redactado por los propios excombatientes, busca desactivar cualquier foco de hostilidad o chauvinismo exacerbado que suele florecer en la previa de estos cruces mundialistas, los cuales arrastran una carga simbólica innegable desde México 1986.
"El deporte no es una guerra, no es una revancha, es solo un partido", reza la frase principal del comunicado difundido por la Federación, buscando delimitar con absoluta claridad el terreno del juego del de la historia geopolítica.
Los héroes de Malvinas dejaron en claro que un resultado deportivo —por más épico o festejado que sea en las calles— no representa bajo ningún punto de vista una reparación histórica ni una devolución de la soberanía sobre el archipiélago austral, la cual continúa reclamándose de manera inclaudicable por las vías pacíficas y diplomáticas.
Para los veteranos de guerra, la semifinal del Mundial 2026 debe ser una plataforma para homenajear la memoria de los caídos en las islas y abrazar a quienes volvieron, pero desde el amor a la patria y no desde el desprecio al rival de turno:
Identidad y memoria: Los excombatientes alentaron a que las banderas y el recuerdo de las islas estén presentes en cada rincón del país y en las tribunas del estadio norteamericano.
No a la agresión: "Que el grito de ‘¡Malvinas Argentinas!’ flamee con orgullo en cada tribuna, sin caer en la xenofobia ni el odio", enfatizaron, marcando un límite ético fundamental ante posibles insultos o cánticos discriminatorios contra el pueblo inglés.
Enfoque pacífico: El comunicado concluye insistiendo en que la mejor manera de honrar la causa Malvinas es defender la soberanía de forma pacífica, constructiva y respetuosa, dejando que la pelota ruede únicamente como una celebración del deporte.