lunes 13 de julio de 2026 - Edición Nº2777

Deportes | 13 jul 2026

En la antesala de las semifinales

La increíble historia de la camiseta azul improvisada de México 86

La previa del electrizante cruce entre Argentina e Inglaterra por las semifinales del Mundial 2026 no hace más que encender la caldera de los recuerdos.


El emparejamiento revivió de inmediato la trama más insólita, artesanal y mística del fútbol argentino: la historia de la camiseta azul calada con la que Diego Armando Maradona inmortalizó "La Mano de Dios" y "El Gol del Siglo" en el Estadio Azteca el 22 de junio de 1986.

Aquel triunfo 2-1 en cuartos de final quedó grabado a fuego en el inconsciente colectivo, pero detrás del mito deportivo existió un operativo de emergencia extrema, costureras apuradas y un desprecio absoluto de Carlos Salvador Bilardo por la ropa pesada.

El problema: el fantasma del algodón y el "no" de Bilardo

Argentina venía de eliminar a Uruguay en los octavos de final bajo un calor sofocante y una lluvia torrencial. En ese partido, el plantel sufrió las consecuencias de la indumentaria oficial alternativa de Le Coq Sportif: las camisetas eran de un algodón grueso y pesado que absorbía el sudor y el agua, duplicando su peso y sofocando a los jugadores.

De cara al duelo contra los ingleses, Argentina debía volver a usar su indumentaria suplente azul por una cuestión de contraste televisivo con el blanco británico. El "Doctor" Bilardo plantó bandera: se negaba rotundamente a que sus dirigidos salieran a la altura del Distrito Federal con una tela que les restara resto físico. Como la marca no tenía tiempo material para fabricar y enviar un modelo liviano desde Europa, se activó un plan de contingencia pocas veces visto en el profesionalismo.

El operativo: de las tiendas del DF al visto bueno del Diez

Rubén Moschella, delegado de la delegación de la AFA, recibió una orden directa y desesperada: salir a recorrer los comercios de ropa deportiva de la Ciudad de México para comprar cualquier lote de camisetas azules que fueran lo suficientemente caladas y livianas.

Moschella regresó a la concentración con dos modelos diferentes. Bilardo los miraba con desconfianza, analizando el peso de las telas, hasta que Diego Maradona entró a la habitación, señaló una de las remeras y sentenció: "Con esta le ganamos a los ingleses". El destino ya estaba sellado.

La metamorfosis de una prenda de barrio

Con apenas 38 camisetas compradas de apuro en un local comercial, el cuerpo técnico y los empleados de la concentración mexicana iniciaron una carrera contrarreloj digna de un taller de costura barrial:

  • Los escudos: Se consiguieron parches del escudo de la AFA que se cosieron a mano, uno por uno, sobre el pecho de las remeras.

  • Los números: Como no había tipografías oficiales a mano, se consiguieron números brillantes y plateados de fútbol americano, los cuales se adhirieron a la espalda de los jugadores mediante el calor de planchas domésticas.

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