De acuerdo con el último relevamiento de la consultora Analytica, elaborado con datos oficiales procesados hasta el 3 de julio, el "plan motosierra" tuvo como principales blancos de ajuste a los fondos destinados a las provincias y la paralización de la infraestructura, mientras que los subsidios a la energía operaron en la vereda opuesta.
El peso de la disciplina fiscal recayó con crudeza sobre los gobernadores y la obra pública. Las transferencias a las provincias lideraron el recorte con un desplome del 62,1%. Incluso si se descuenta el efecto de los giros destinados al financiamiento de los hospitales SAMIC, la caída neta se ubicó en un profundo 52,3%.
Por su parte, la obra pública acumuló una contracción real del 32,4% en los primeros seis meses. La parálisis en este sector se evidenció de manera más drástica en el mes de junio, donde la inversión en infraestructura registró una caída interanual del 74,9%, frenando tanto los proyectos de construcción directa como las transferencias de capital.