sábado 06 de junio de 2026 - Edición Nº2740

Actualidad | 6 jun 2026

Indio Solari | Politica

El Indio logró lo que la política no: Máximo y Axel volvieron a hablar

El caos del velorio expuso al gobierno nacional y terminó rearmando un vínculo que estaba roto.


La muerte del Indio Solari no solo sacudió a millones de fanáticos: también dejó al desnudo la incapacidad del gobierno nacional para gestionar un hecho cultural de magnitud histórica. En cuestión de horas, el oficialismo pasó de reprimir a los ricoteros en Plaza de Mayo a negar el Congreso para el velorio, para luego improvisar un ofrecimiento de Tecnópolis que nadie había pedido y que, para colmo, no pudieron comunicarle a la familia. En ese desconcierto, casi como un reflejo automático, reapareció una dupla que venía en silencio: Máximo Kirchner y Axel Kicillof.

Mientras en la Rosada discutían si abrir o no abrir edificios públicos, Máximo se presentó temprano en Parque Leloir para acompañar a la familia del Indio, algo que el gobierno libertario intento pero no logro. Cabe destacar que el dirigente político tenía un vínculo muy cercano con el Indio. Axel, por su parte, activó a toda la Provincia y puso a disposición cada espacio posible, desde la Legislatura hasta la Gobernación, para garantizar una despedida a la altura del mito. El Estadio Único quedó descartado por obras, pero la maquinaria bonaerense se movió igual, rápido y sin titubeos.

El quilombo alrededor del velorio fue creciendo a medida que el gobierno nacional acumulaba errores. Primero, la represión a los fans que se acercaron espontáneamente a Plaza de Mayo. Después, la negativa de Martín Menem a abrir el Congreso, argumentando que el edificio “no reunía condiciones”, como si el Palacio Legislativo no hubiera albergado despedidas masivas antes. Más tarde, la filtración de que ponían a disposición Tecnópolis, un gesto que sonó más a manotazo de ahogado que a decisión política. Todo eso mientras los funcionarios libertarios buscaban desesperadamente un contacto con la familia que nunca llegó.

 


 

En ese contexto, el peronismo terminó haciendo lo que el gobierno nacional no pudo: ordenar la situación. Y en ese operativo, Máximo y Axel volvieron a coordinar como en los viejos tiempos, casi sin proponérselo. La muerte del Indio, un ícono que atravesó generaciones y que siempre se mantuvo lejos de los oficialismos, terminó funcionando como un inesperado puente político. No porque la música tenga poderes mágicos, sino porque el vacío del gobierno nacional obligó a otros a ocupar el lugar que la Rosada dejó libre.

La escena fue elocuente: mientras el oficialismo discutía en redes sociales y emitía comunicados contradictorios, Máximo y Axel hablaban con la familia, ofrecían espacios concretos y articulaban con intendentes y legisladores. No se trató de una jugada electoral ni de una foto buscada. Fue, más bien, una reacción natural ante un hecho que desbordó a un gobierno que todavía no entiende la dimensión cultural del Indio Solari ni el peso simbólico que tiene para millones de argentinos.

El dato político del día no es solo dónde será el velorio, ni qué estadio está disponible, ni qué funcionario dijo qué cosa. El dato es que el Indio terminó juntando a quienes no se hablaban. En un país donde todo divide, donde cada gesto se interpreta como una toma de posición y donde la política vive en estado de fragmentación permanente, la muerte de un ícono popular generó el único reencuentro que nadie esperaba. Un reencuentro que no surgió de una mesa política ni de una negociación interna, sino del simple hecho de que alguien tenía que poner orden donde el gobierno nacional no pudo.

A veces la música ordena lo que la política desarma. Y esta vez, el Indio lo hizo incluso después de irse.

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