Una licitación del Ejército Argentino volvió a exponer el nivel de deterioro operativo y presupuestario de las fuerzas armadas: una dependencia de Remonta y Veterinaria lanzó un llamado para intercambiar una tonelada de membrillos frescos por repuestos mecánicos destinados a reparar una camioneta Chevrolet S10 modelo 2010. La publicación se viralizó de inmediato y desató una ola de ironías sobre el regreso del trueque en plena crisis económica.
El proceso, identificado como 84/13-0216-LPR26, fue difundido en el portal oficial de compras del Estado. Allí se detalla la “permuta de TN de membrillo por repuestos para camioneta Chevrolet S10 2.8 TDI STD 4x4 modelo 2010”. La apertura de ofertas está prevista para el 27 de mayo a las 10, y el criterio de adjudicación es tan insólito como el mecanismo: ganará la empresa que acepte recibir la menor cantidad de membrillos a cambio de entregar los 31 repuestos solicitados.

Desde el Ejército explicaron que los membrillos provienen de establecimientos productivos propios y que no pudieron ser comercializados antes de su vencimiento. Ante esa situación, decidieron utilizarlos como parte de pago para obtener insumos necesarios. Aclararon además que el procedimiento está contemplado en la normativa vigente y que se trata de una licitación privada formalmente encuadrada.
El vehículo a reparar pertenece al establecimiento Cuadro Nacional, en San Rafael, Mendoza, y es utilizado para tareas civiles vinculadas a Remonta y Veterinaria. Entre los repuestos requeridos figuran filtros, semiejes, rótulas, masas delanteras ABS, brazos de dirección, bujes, bieletas, bomba de agua, amortiguador de diferencial y pastillas de freno, entre otros. Quien resulte adjudicatario tendrá 30 días para entregar los repuestos y luego 20 días para retirar los membrillos.
La resolución que habilitó el nuevo llamado, firmada el 15 de mayo por el coronel Ángel Octavio Peluffo, señala que una licitación previa había fracasado. Mientras tanto, en redes sociales proliferaron los memes sobre “camionetas sabor membrillo” y “repuestos agridulces”, reflejo de la incredulidad ante un Estado que, en lugar de recursos, ofrece fruta fresca para mantener operativo su equipamiento.
Aunque el Ejército insiste en que la permuta es legal y económicamente conveniente, el episodio quedó instalado como una de las licitaciones más llamativas del año y un símbolo del ajuste que atraviesan los organismos públicos.