La Marcha Federal Universitaria volvió a mostrar este lunes la magnitud del conflicto entre el sistema universitario y el Gobierno Nacional. En Necochea y Quequén, una nutrida columna de estudiantes, docentes, investigadores, gremios y vecinos se sumó a la jornada nacional que tuvo su epicentro en una Plaza de Mayo colmada.
La movilización local comenzó en Quequén y avanzó por el Puente Colgante Hipólito Yrigoyen hasta el Instituto Superior de Formación Docente Nº 31, elegido como punto central por su peso simbólico en la formación técnica y docente. Allí se realizó el acto principal y se leyó el documento consensuado por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y los gremios.
El texto advirtió que el financiamiento del sistema universitario atraviesa una situación “crítica” debido al incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, que fija un piso de recursos para garantizar el funcionamiento de las instituciones. Según el CIN, las transferencias a las universidades nacionales registran una caída real del 45,6% entre 2023 y 2026, mientras que los salarios docentes y no docentes acumulan una pérdida del 37% del poder adquisitivo.
El documento también alertó sobre el deterioro de las becas Progresar, Manuel Belgrano y las vinculadas a vocaciones científicas, así como sobre el impacto del ajuste en los gastos de funcionamiento, que no superan el 64% del nivel de enero de 2023. Se señaló además un “vaciamiento” de políticas de acceso y permanencia que pone en riesgo la continuidad de miles de estudiantes.
En un tramo de fuerte contenido institucional, el texto denunció la “ruptura del acuerdo democrático” por parte del Poder Ejecutivo al desoír la ley vigente y fallos judiciales que ordenan su cumplimiento. Y reclamó a la Corte Suprema que intervenga para garantizar la financiación del sistema.
En Necochea, la marcha dejó una imagen de amplio acompañamiento social a la universidad pública, con banderas argentinas, carteles y consignas en defensa del derecho a estudiar y del sistema científico nacional. El mensaje final, repetido en todo el país, fue un llamado a defender la educación pública “aquí y ahora”.