Tras la salida del presidente Javier Milei del palco de invitados, el clima en la Cámara de Diputados se volvió estrictamente confrontativo. Manuel Adorni tomó la palabra para dar explicaciones sobre los escándalos que lo rodean, centrando su defensa en el carácter "privado" de sus gastos y denunciando una persecución política por parte de los bloques opositores.
Ante los cuestionamientos por la compra de departamentos y la falta de correlación entre sus ingresos declarados y sus bienes, el jefe de Gabinete evitó dar detalles técnicos y se limitó a afirmar que su patrimonio es una cuestión de "índole personal".
La promesa: Adorni aseguró que todas las dudas sobre sus operaciones inmobiliarias “quedarán aclaradas” en su próxima presentación ante la Oficina Anticorrupción, pidiendo paciencia hasta que se publique el documento oficial.
Justicia: "No cometí ningún delito y voy a probarlo en la Justicia", sentenció de forma tajante ante el murmullo de las bancadas opositoras.
Otro de los puntos calientes fue el uso de recursos públicos para traslados privados. Adorni intentó victimizarse alegando que la oposición busca "asemejar el gasto privado con el gasto público" y fue enfático al declarar: "He afrontado yo mismo los pagos de todos los viajes que realicé con mi familia".
Avión presidencial: Respecto al viaje de su esposa a Nueva York, destacó que el Ministerio Público Fiscal consideró que no hubo delito.
Caso Punta del Este: Sobre el polémico vuelo privado a Uruguay, negó cualquier vínculo o dádiva, asegurando que no existe contrato entre la TV Pública y el periodista involucrado en ese episodio.
Para el ministro, la sesión de hoy no fue una interpelación institucional, sino un intento de la oposición por montarle un "juicio público" a su persona. En su descargo, intentó presentar al Gobierno como una gestión transparente, a pesar de las investigaciones judiciales por enriquecimiento ilícito y malversación de fondos que lo tienen como protagonista principal.
La sesión continúa ahora con las preguntas individuales de los diputados, donde se espera que el tono sea aún más agresivo al abordar temas sensibles como la situación de los jubilados y los recientes aumentos de tarifas.