La recesión económica en Argentina profundizó su huella durante el primer trimestre de 2026. Los datos de marzo revelaron una caída interanual del 5,1% en el consumo masivo, acumulando una baja del 3,1% en lo que va del año. La combinación de una inflación que no cede (9,4% trimestral) y salarios que corren por detrás sigue asfixiando el poder de compra de los hogares.
El informe muestra que los consumidores están cambiando sus hábitos para intentar estirar el sueldo, abandonando las grandes superficies de venta:
Mayoristas: Registraron la mayor caída con un -8,8%.
Supermercados de cadena: Cayeron un -7%.
Comercios de barrio: Los autoservicios independientes y kioscos bajaron entre un 4,5% y 5,1%.
La excepción: El E-commerce voló con un crecimiento del 34,3%, impulsado por las promociones exclusivas online y la financiación.
El desglose por rubros es un termómetro del ajuste en casa. Las familias argentinas están priorizando lo urgente y recortando en:
Limpieza de hogar y ropa: -12%
Productos perecederos: -9,7%
Desayuno y merienda: -8,2% Como dato curioso, las bebidas alcohólicas fueron el único rubro que creció (+2,6%).
Un punto clave del informe, analizado por Guillermo Oliveto, es la brecha regional. Mientras el Gran Buenos Aires sufre por la parálisis de la industria y la construcción, en el interior del país las ventas se mantienen más estables. Esto se explica por el empuje de sectores como el agro y la energía, que logran sostener parte de la actividad económica en ciudades vinculadas a la producción primaria.