El avance de la causa judicial por el asesinato de Bautista Coronel hacia el debate oral ha vuelto a poner de manifiesto el desgarro de una familia que, a pesar del paso del tiempo, enfrenta un duelo que parece detenerse cada mañana.
Valeria Toledo, madre de Bautista, resumió en una frase el impacto brutal del crimen en la intimidad de su hogar: “Es muy difícil levantarse todos los días y ver que te falta un hijo, ver su habitación vacía”. Sus palabras reflejan la realidad de una familia que hoy divide sus horas entre el pedido de justicia en los tribunales y el vacío irreparable en su casa de Necochea.
Mientras la familia atraviesa el dolor, sus abogados, Gustavo Raggio y Javier Lahorca, mantienen una postura firme ante la elevación a juicio. La querella ratificó que sostendrá la imputación de homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas, una figura que contempla la prisión perpetua.
"Existen mensajes previos con amenazas y registros fílmicos donde se observa claramente la intervención de más de una persona", afirmaron los letrados, rechazando cualquier intento de la defensa por reducir la calificación a un homicidio simple.
Uno de los pilares de esta etapa es la insistencia en un "juicio por la verdad" para determinar qué hicieron los menores que fueron sobreseídos por no ser punibles. "El objetivo no es punitivo, sino que se conozca la verdad", explicaron desde la querella, buscando evitar que la falta de condena penal para algunos involucrados se traduzca en una sensación de impunidad total.
Por su parte, Guillermo Coronel, padre de la víctima, acompañó el reclamo pero fue honesto sobre el alcance reparador del juicio: "Voy a respetar lo que diga la Justicia, pero nada me va a dejar conforme".
Para los Coronel-Toledo, el juicio no es solo una instancia legal, sino la necesidad indispensable de reconstruir lo que ocurrió aquella noche, aunque eso no devuelva a Bautista a su habitación.