domingo 19 de abril de 2026 - Edición Nº2692

Tendencias | 19 abr 2026

Música

El cura DJ hizo vibrar la Plaza de Mayo a un año de la partida de Francisco

Miles de jóvenes y familias participaron de una "misa electrónica" a cargo del sacerdote portugués Guilherme Peixoto.


La Plaza de Mayo fue escenario este sábado de un fenómeno que desafía cualquier tradición. A poco de cumplirse el primer aniversario del fallecimiento del Papa Francisco, el "Cura DJ", Guilherme Peixoto, trajo su propuesta de "Evangelización 2.0" a Buenos Aires, demostrando que la fe también puede latir a 130 BPM.

Techno, Clériman y mensajes sagrados

Lejos de ser una misa litúrgica, lo que se vivió fue un set de Techno y Progressive House de alta intensidad. El Padre Guilherme, vestido con su cuello sacerdotal y auriculares profesionales, mezcló beats potentes con elementos que erizaron la piel de los presentes:

  • Voces icónicas: El set integró fragmentos de discursos de Francisco, incluyendo su histórico llamado a los jóvenes a "hacer lío", y voces de San Juan Pablo II.

  • Sonidos sacros: Cánticos gregorianos, el Padre Nuestro y el Ave María procesados con efectos de sonido modernos que crearon una atmósfera épica bajo el cielo de la Ciudad.

  • Puesta en escena: Pantallas gigantes con arte sacro e iconografía cristiana sincronizadas con luces láser y estroboscópicas.

La "pista de baile de Dios"

Lo más llamativo del encuentro fue la heterogeneidad del público. En la Plaza de Mayo convivieron:

  1. Jóvenes habituados a la escena electrónica que encontraron un mensaje diferente.

  2. Grupos parroquiales y monjas que bailaron al ritmo de los sintetizadores.

  3. Familias que se acercaron a recordar el legado de Jorge Bergoglio a través de la música.

"La música es el puente entre Dios y los que están bailando", sostiene Peixoto, quien busca llevar el mensaje de fraternidad y cuidado del planeta a lugares donde la Iglesia tradicional a veces no llega.

Un homenaje rítmico a Francisco

La elección de la Plaza de Mayo no fue casual. A casi un año de la muerte de Francisco, el evento funcionó como un homenaje a su espíritu renovador. Los mensajes grabados sobre la esperanza y la paz resonaron frente a la Catedral Metropolitana, el lugar donde el "Papa del fin del mundo" inició su camino.

Para muchos de los asistentes, la experiencia fue una forma de canalizar la fe de manera sensorial, dejando atrás la solemnidad para dar paso a una alegría colectiva que, aseguran, el propio Francisco hubiera aprobado con una sonrisa.

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