Cada 19 de abril, las parroquias de todo el país se llenan de claveles rojos y blancos. La figura de San Expedito, el mártir de las causas imposibles y urgentes, convoca a miles de personas que buscan un alivio inmediato a problemas económicos, laborales o de salud.
San Expedito fue un comandante de las legiones romanas que vivió entre los siglos III y IV. Su fama de "expeditivo" (rápido) nace de una leyenda sobre su conversión al cristianismo:
El cuervo: Se dice que, al momento de bautizarse, se le apareció un cuervo (representando al demonio) que le gritaba "Cras, cras, cras" (mañana en latín), incitándolo a postergar su fe.
La respuesta: Expedito aplastó al ave y respondió "Hodie" (Hoy). Por esta firmeza, se lo representa pisando un cuervo y sosteniendo una cruz con la palabra "Hodie".
Aunque la Iglesia Católica lo retiró del calendario litúrgico oficial por la falta de registros históricos precisos, la devoción popular es imparable. En Argentina se lo invoca principalmente para:
Conflictos laborales y judiciales: Despidos, deudas o trámites trabados.
Problemas de salud: Recuperaciones que necesitan ser veloces.
Protección de jóvenes y estudiantes: Especialmente en épocas de exámenes o decisiones de vida.
Muchos fieles eligen este día para encender una vela y repetir estas palabras en busca de serenidad:
"Mi San Expedito de las causas justas y urgentes, intercede por mí junto a Nuestro Señor Jesucristo. Tú que eres el Santo guerrero, el Santo de los afligidos y de los desesperados, protégeme y ayúdame en esta hora de aflicción. Atiende mi pedido (hacer la petición) y devuélveme la paz."
En Necochea y Quequén, es común ver imágenes de San Expedito en altares domésticos y comercios locales. En un contexto económico complejo, la figura del santo "que cumple rápido" se vuelve un refugio de esperanza para muchos vecinos que se acercan hoy a las parroquias de la ciudad a agradecer o pedir una mano.