El mundo respira con un poco más de alivio tras el anuncio conjunto realizado este viernes por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi. El Estrecho de Ormuz, el paso marítimo más importante para el petróleo global, ha sido declarado "completamente abierto" para el tránsito comercial.
El desbloqueo de esta ruta estratégica, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial, es el resultado de intensas negociaciones que ahora se trasladarán a Islamabad:
Tránsito civil garantizado: Los buques comerciales podrán navegar por rutas designadas. Sin embargo, la Guardia Revolucionaria de Irán aclaró que el paso de buques militares sigue prohibido.
Limpieza de minas: Trump informó que Irán está retirando las minas marinas con asistencia técnica de Estados Unidos, un proceso que se espera sea veloz.
Bloqueo naval condicionado: El mandatario estadounidense aclaró que el bloqueo naval contra Irán se mantendrá vigente de forma selectiva hasta que las negociaciones de paz lleguen al "100% de cumplimiento".
Un dato que no pasó desapercibido en el tablero geopolítico fue la firme declaración de Trump asegurando que Estados Unidos prohíbe a Israel bombardear el Líbano, reforzando el alto el fuego vigente y buscando estabilizar la región de manera integral.
El presidente francés, Emmanuel Macron, celebró la noticia y anunció la creación de una misión neutral e independiente junto al Reino Unido para garantizar la libertad de navegación en el estrecho. Para las potencias europeas, la reapertura es vital para estabilizar los mercados energéticos que han sufrido una volatilidad extrema en los últimos meses.