La historia de Douglas Tompkins es la de un hombre que decidió devolverle a la tierra lo que el éxito comercial le brindó. Tras fundar marcas icónicas como The North Face y Esprit, Tompkins dio un giro radical a su vida en la década del 90, mudándose a la Patagonia para iniciar uno de los proyectos de filantropía ambiental más ambiciosos de la historia.
A diferencia de los terratenientes tradicionales, Tompkins no buscaba producción agrícola o ganadera. Su objetivo era la conservación estricta. A lo largo de décadas, adquirió enormes extensiones de tierra, muchas de ellas degradadas por el sobrepastoreo, con un fin único:
Restauración: Eliminar alambrados, reintroducir especies nativas y dejar que los ecosistemas se recuperen.
Donación: Una vez restauradas, las tierras fueron entregadas a los Estados chileno y argentino para ser convertidas en Parques Nacionales.
Gracias a esta iniciativa, hoy existen santuarios de biodiversidad que de otro modo habrían sido destinados a la explotación industrial:
Parque Pumalín (Chile): Un bosque templado lluvioso que hoy es un emblema de la región.
Parque Patagonia (Argentina/Chile): Un corredor transfronterizo vital para especies como el puma y el huemul.
Iberá (Argentina): Aunque la nota se centra en la Patagonia, su trabajo en los Esteros del Iberá fue fundamental para el rewilding del yaguareté.