Hay fechas que quedan marcadas a fuego en el ADN de un club y de una ciudad. Para Mataderos, y para todo el fútbol de Necochea, el 14 de abril es sinónimo de hazaña. Ayer se cumplieron 30 años de aquel domingo de 1996 en el que una multitud fue testigo de cómo un equipo de barrio alcanzaba la tercera categoría del fútbol argentino.
Aquella temporada1995/96 del Torneo Argentino B (la primera organizada por el Consejo Federal de AFA) tuvo su clímax en un duelo cerrado ante San Martín de Monte Comán.
Cuando los nervios ganaban las tribunas y el empate parecía inamovible, apareció Roberto Clérico. Con una definición agónica, el delantero desató la locura en Barrio Norte y selló el pasaporte al Argentino A. Fue el cierre perfecto para una campaña que demostró la jerarquía de un plantel que jugaba "de memoria".
El ascenso de 1996 no fue un hecho aislado, sino la joya de la corona de una década donde Mataderos dominó la escena local y regional:
| Año | Logro |
| 1995 | Primer campeonato en la Primera División de la Liga Necochea. |
| 1996 | Ascenso al Torneo Argentino A (Campeón Argentino B). |
| 1996 | Campeón del torneo oficial de la Liga Necochea. |
| 1997 | Tricampeón local de forma consecutiva. |
Hoy, tres décadas después, las redes sociales se inundaron de fotos amarillentas, recortes de diarios y saludos de exjugadores y socios. El recuerdo de aquel equipo no solo vive en las vitrinas de la institución, sino en la memoria colectiva de una ciudad que, por aquel entonces, se unió detrás de una camiseta para celebrar un logro sin precedentes.
Para la Liga Necochea de Fútbol, aquel Mataderos de Clérico y compañía sigue siendo el espejo donde se miran los equipos que hoy sueñan con trascender las fronteras regionales.