Por: DataeNe Finanzas
Los activos argentinos no lograron esquivar la tormenta financiera global desatada en las últimas horas. Los renovados ataques cruzados entre Estados Unidos, Israel e Irán —que ya se extendieron a varias naciones árabes— generaron un clima de máxima tensión e incertidumbre entre los inversores de todo el mundo.
El temor a un desabastecimiento energético por el posible cierre del estratégico estrecho de Ormuz provocó que el precio internacional del petróleo se disparara otro 5%, arrastrando a la baja a las principales bolsas europeas y a Wall Street. En este contexto de huida masiva hacia refugios seguros, los activos de riesgo como los argentinos se llevaron la peor parte.
El impacto local se sintió de inmediato en los títulos de deuda. Durante la jornada, los bonos soberanos sufrieron fuertes presiones a la baja, destacándose las caídas en el Global GD35 (-1%) y el Global GD29 (-0,8%).
Este retroceso hizo que el Riesgo País, indicador medido por la banca JP Morgan, se disparara hasta rozar los 600 puntos básicos (tocó un pico de 594 unidades, su máximo desde mediados de diciembre). Afortunadamente, hacia el cierre de las operaciones, los bonos recortaron parte de las pérdidas y el índice logró estabilizarse en las 573 unidades, apenas seis puntos por encima del cierre previo.
El escenario fue aún más complejo para las empresas argentinas que cotizan en el exterior. Los ADRs en Nueva York se desplomaron hasta un 8% a lo largo de la rueda, liderados por los sectores bancarios, energéticos y de bienes raíces. Las mayores pérdidas del día fueron para:
IRSA: -6,6%
BBVA: -4,7%
Edenor: -4,6%
En el plano local, el índice S&P Merval de la bolsa porteña retrocedió un 0,2% para ubicarse en los 2.597.025,1 puntos. Sin embargo, el dato más preocupante se observa al medir el referencial en dólares: registró un descenso del 0,8%, tocando su nivel más bajo en más de tres meses (desde el 27 de octubre) y acumulando un duro derrumbe del