

Este lunes, la Bolsa de Comercio de Buenos Aires vivió una jornada negativa, con una caída del 5% en el índice S&P Merval, que cerró en 2.439.098 puntos, su nivel más bajo desde el 19 de diciembre. La debacle fue impulsada por el derrumbamiento de Wall Street, donde las acciones tecnológicas sufrieron un golpe histórico tras la irrupción de la startup china DeepSeek.
La noticia del nuevo modelo de inteligencia artificial de DeepSeek sacudió los mercados internacionales. La startup china anunció que su asistente de IA utiliza chips más baratos y menos datos que los de sus competidores, pero con la misma eficiencia. Esto generó una reacción en cadena:
Caída en Wall Street: Las acciones tecnológicas estadounidenses y europeas perdieron 1,2 billones de dólares en valoración bursátil.
Nvidia, la más afectada: El gigante de los chips de IA, Nvidia Corporation, cayó un 17%, perdiendo 600.000 millones de dólares en un solo día, la mayor caída diaria en su historia.
Los inversores comenzaron a cuestionar las valoraciones excepcionalmente altas de las grandes empresas tecnológicas, lo que desencadenó una revaluación masiva de las apuestas en el sector de la inteligencia artificial.
En Argentina, el impacto no se hizo esperar:
ADR y acciones argentinas: Los ADR (certificados de acciones argentinas negociadas en Nueva York) cayeron hasta un 7%.
Riesgo país: Subió levemente y se ubicó en 642 puntos básicos.
Dólar blue: Tras una caída inicial, el dólar informal repuntó y cerró en $1.230.
DeepSeek no solo desafía a los gigantes de la IA con un modelo más eficiente y económico, sino que también cuestiona el status quo del sector. Su enfoque innovador, basado en chips más baratos y un menor consumo de datos, demostró que no es necesario gastar billones de dólares en infraestructura para competir en el campo de la inteligencia artificial.
Esto ha llevado a los inversores a replantearse el futuro de las empresas tecnológicas tradicionales, que hasta ahora dominaban el mercado con modelos costosos y complejos.