El oficialismo volvió a apelar al rigor del IPC para calibrar el bolsillo de los jubilados. A través de la Resolución 304/2026 publicada en el Boletín Oficial, la Anses formalizó un incremento del 1,93% para haberes y asignaciones familiares que regirá a partir de noviembre. La planilla de cálculo estatal vuelve a cumplir con la rutina del ajuste mensual, dejando en evidencia que la prioridad sigue siendo la disciplina fiscal antes que la recomposición real.
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— ANSES (@ansesgob) October 28, 2026
Las cifras oficiales exponen la delgada línea sobre la que hace equilibrio la clase pasiva. Con este nuevo porcentaje, la jubilación mínima alcanzará los $444.158,46, mientras que el haber máximo escalará hasta los $2.988.765,82. En el medio, la Prestación Básica Universal se fijó en $203.182,22 y la Pensión Universal para el Adulto Mayor en $355.326,77, en un esquema donde cada decimal cuenta para no quedar sumergido por debajo de la línea de flotación.
El verdadero dilema de la política previsional sigue dependiendo del lápiz del Poder Ejecutivo. Toda la arquitectura reglamentada por la gestión de Guillermo Héctor Arancibia deja afuera el bono de $70.000, un complemento discrecional cuya continuidad queda supeditada a las urgencias de la caja de la Casa Rosada. En tanto, las asignaciones familiares también se recalibran bajo topes de ingresos estrictos, garantizando que el derrame estatal mantenga una vigilancia microscópica sobre cada peso otorgado.