El rugido de los motores no es más que el ropaje de un negocio redondo para la costa bonaerense. La confirmación del Enduro del Atlántico para fines de noviembre en Claromecó vuelve a poner en marcha la maquinaria comercial de un distrito que necesita estirar la temporada mucho antes del verano formal. Con la excusa de la 11.ª edición de este espectáculo, el municipio de Tres Arroyos busca convertir la velocidad en divisas frescas para el comercio, la gastronomía y los prestadores locales.
Detrás del espectáculo deportivo se esconde la verdadera competencia: la caza del turismo madrugador. Los organizadores prometen reunir a más de 300 pilotos nacionales e internacionales que desembarcarán en la pista de motos junto a sus equipos y familias. En los pasillos municipales no se mide el tiempo por la aguja del velocímetro, sino por la tasa de ocupación hotelera que dejará un evento catalogado como estratégico para dinamizar las arcas de la zona.
El paisaje de dunas y la calma del mar sirven de escenografía perfecta para rentabilizar la adrenalina. Mientras los cuatriciclos y las motos disputan la destreza sobre la arena, los emprendedores y las marcas privadas aprovechan el escaparate para instalar sus propuestas ante un público cautivo. El municipio capitaliza la vidriera prometiendo un destino que combina pesca, naturaleza y atardeceres, en una jugada política y económica que busca instalar a Claromecó en el mapa de los grandes escenarios regionales.