El servicio de transporte público en Necochea y Quequén permanece completamente suspendido desde el lunes 26 de octubre. La medida de fuerza, impulsada por la Unión Tranviarios Automotor (UTA), mantiene paralizadas las líneas urbanas e interurbanas afectando de manera directa el despliegue diario de miles de usuarios.
El conflicto laboral se desató a partir del incumplimiento en la cancelación de haberes por parte de la empresa concesionaria. Los trabajadores reclaman el 10% restante del sueldo de septiembre, la mitad del aguinaldo pendiente y una suma no remunerativa de 60.000 pesos correspondiente al último acuerdo paritario. Desde el gremio cuestionan el destino de los recursos económicos liquidados a la compañía la semana pasada.
Según la UTA, la firma percibió más de 37 millones de pesos que no fueron derivados a regularizar los saldos adeudados, mientras que la empresa argumenta la necesidad de cubrir insumos operativos como combustible, repuestos y lubricantes. La retención de tareas se mantiene por tiempo indeterminado a la espera de un ofrecimiento concreto.
Los choferes ratificaron la medida en dos asambleas consecutivas, mientras se aguarda una posible convocatoria a audiencia en el Ministerio de Trabajo para destrabar las negociaciones.