El clima volvió a desnudar las flaquezas de la infraestructura costera. La sudestada que azotó al sudeste bonaerense dejó una marca de 35 intervenciones de emergencia en Mar del Plata, calles anegadas en Pinamar y cortes de energía eléctrica en múltiples barrios. Con ráfagas que tocaron los 69 km/h y bajo alerta amarilla del Servicio Meteorológico Nacional, la tormenta puso a prueba la capacidad de respuesta municipal justo en el inicio de la temporada alta de viento.
En Mar del Plata, el primer golpe severo se sintió cerca de las 5:30 en el barrio Malvinas Argentinas. La caída de árboles de gran porte y gajos sobre el tendido eléctrico dejó cuatro distribuidores fuera de servicio. Zonas clave como Sierra de los Padres, Batán, Constitución y Acantilados sufrieron apagones prolongados mientras las cuadrillas de Defensa Civil intentaban contener los daños en postes, cables y escapes de gas.
El problema de fondo radica en el recurrente déficit de drenaje ante eventos meteorológicos previsibles. "Los mayores reclamos se concentraron en la red de servicios y ramas caídas", confirmó Alfredo Rodríguez, titular de Defensa Civil. Aunque la suspensión de clases se limitó a instituciones puntuales y no se registraron evacuados, el anegamiento de arterias principales en barrios como Alto Camet volvió a exponer la falta de obras estructurales de canalización pluvial.
El impacto político del temporal se mide en la previsión de recursos antes de cada fin de semana largo. La sudestada es un fenómeno histórico de la región entre julio y octubre que no debería tomar por sorpresa a la gestión. Mientras el SMN anticipa una mejora gradual hacia los próximos días, los municipios de la franja costera apuran los trabajos de limpieza para despejar los accesos y mitigar el costo político que dejan los anegamientos urbanos.