El delantero de la Selección argentina no formó parte de las prácticas conducidas por Diego Simeone aludiendo un cuadro de indisposición física, en un marco de marcada tirantez generado por los rumores sobre su futuro profesional y la tensa relación con la afición colchonera.
El malestar en torno al atacante cordobés se profundizó luego del reciente empate 2-2 frente al Villarreal en el Estadio Metropolitano. Durante aquel compromiso, el ex River ingresó en el tramo final del partido y fue recibido con desaprobaciones y silbidos por parte de los simpatizantes locales. Tras el pitazo final, la "Araña" optó por no sumarse a la caminata de agradecimiento del plantel sobre el terreno de juego y se retiró de manera directa hacia la zona de vestuarios, un gesto que encendió las alarmas dentro del cuerpo técnico de cara al próximo cruce liguero frente al Sevilla en el Ramón Sánchez-Pizjuán.
El trasfondo del conflicto responde a los deseos de Álvarez de buscar nuevos horizontes futbolísticos frente al interés concreto del Barcelona por sumarlo a sus filas antes del cierre del libro de pases. Sin embargo, la cúpula dirigencial del Atlético de Madrid se muestra inflexible y ratificó que no facilitará ninguna negociación con la entidad catalana. Cabe recordar que el atacante posee vínculo contractual con la institución madrileña hasta junio de 2030 —tras su traspaso desde el Manchester City en 2024— y su cláusula de rescisión está fijada en la cifra de 500 millones de euros, blindando su salida en el mercado actual.