La visita se dará en el marco de una gira sudamericana que también comprenderá escalas en Uruguay y Perú, poniendo fin a casi cuatro décadas sin la presencia de un Pontífice en el país.
El director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, detalló que el trayecto del Pontífice por la región se extenderá del 6 al 17 de noviembre:
Uruguay (6 al 8 de noviembre): Recorrerá Montevideo, Paysandú y Florida.
Argentina (8 al 11 de noviembre): Concentrará sus actividades en Buenos Aires, Córdoba y la ciudad santuario de Luján.
Perú (11 al 17 de noviembre): La etapa más extensa de la gira, con paradas en Lima, Chiclayo, Cuzco y Pucallpa.
La confirmación de la gira generó repercusiones inmediatas en el ámbito político e institucional:
Casi cuatro décadas de espera: La última presencia de un Papa en suelo argentino se remonta a abril de 1987, cuando Juan Pablo II visitó el país durante la presidencia de Raúl Alfonsín.
Respaldo del Gobierno nacional: El presidente Javier Milei celebró la noticia en sus redes sociales calificándola como "una visita histórica para todos los argentinos". Asimismo, desde la Oficina del Presidente ratificaron que el Estado garantizó las condiciones de seguridad y logística necesarias para la comitiva vaticana.
Gestión diplomática: El canciller Pablo Quirno recordó que la invitación formal había sido entregada personalmente al Santo Padre durante una misión oficial realizada en el Vaticano.
Desde la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) celebraron el anuncio bajo el lema "¡El Pastor viene a encontrarse con su pueblo!":
Convocatoria a la comunidad: Las autoridades eclesiásticas invitaron a cada diócesis, parroquia y familia a prepararse para renovar la fe y la esperanza.
Proyección federal: La CEA remarcó que, a pesar de la brevedad de la estadía, toda la Argentina "abre el corazón y las puertas al sucesor de Pedro".