Según el último informe de Inversión Bruta Interna Mensual (IBIM) elaborado por el Centro de Estudios Económicos de Orlando J. Ferreres & Asociados, la inversión real registró en junio una caída del 6,2% interanual. Con este resultado, la contracción acumulada en los primeros seis meses del año alcanza el 7,6%.
En términos monetarios, el monto total invertido en el sexto mes del año se estimó en US$ 7.464 millones, representando un 17,2% del PBI medido de forma desestacionalizada.
El desempeño entre los distintos sectores mostró dinámicas heterogéneas durante junio:
Maquinaria y equipo: Fue el segmento más golpeado, con un desplome del 11,2% anual. Esta baja estuvo traccionada tanto por los bienes de origen importado (-12,7%) como por los equipos de fabricación nacional (-9,5%).
Construcción: Mostró una leve señal de alivio con una suba del 0,4% interanual en junio, aunque en el balance del año todavía arrastra una baja acumulada del 1,7%.
Desde la consultora privada destacaron que, al promediar el año, la inversión se mantiene en niveles sumamente frágiles y sin "señales claras que inviten a pensar en una recuperación" en el corto plazo. Sin embargo, algunos indicadores puntuales —como la construcción y el patentamiento de vehículos comerciales pesados— mostraron cifras positivas que podrían sugerir una desaceleración en el ritmo de la caída.
El informe concluye que el principal catalizador para torcer este rumbo estará vinculado a los proyectos bajo el marco del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). No obstante, advierten que los plazos y cronogramas de desembolso de estas iniciativas mantienen cierta flexibilidad y discrecionalidad, por lo que su impacto real en la economía tardará en consolidarse.