La vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, apuntó con los tapones de punta contra la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, responsabilizándola directamente por la filtración y viralización de una serie de chats privados que ambas intercambiaron durante la última y polémica sesión en la Cámara de Senadores.
Lejos de intentar paños fríos, la titular del Senado recogió el guante tras la difusión mediática de los mensajes y lanzó una acusación letal, utilizando el término más sensible para la retórica oficialista: "Son métodos de la casta".
El escándalo estalló cuando capturas de pantalla con las conversaciones privadas entre la vicepresidenta y la ministra comenzaron a circular como reguero de pólvora en las redes sociales y los principales portales de noticias. El intercambio de mensajes se había producido en el marco de la ingeniería política y los debates de fondo de la sesión del Senado, un escenario donde las diferencias metodológicas entre ambas funcionarias volvieron a quedar expuestas.
Para Villarruel, la difusión de estas comunicaciones no fue un descuido, sino una maniobra política deliberada y coordinada desde la cartera de Seguridad con el objetivo de desgastar su figura pública y condicionar el desarrollo del debate legislativo.
Este nuevo cruce no hace más que oficializar una relación que, en los pasillos de la Casa Rosada, describen como "totalmente rota". En los últimos meses, Villarruel y Bullrich protagonizaron diversos chispazos en torno a:
El control de la agenda de Seguridad y Defensa: Una disputa de poder que data desde el armado inicial del organigrama de gobierno.
Las estrategias de negociación en el Congreso: Mientras la ministra aboga por una línea de confrontación directa y presión discursiva, la vicepresidenta defiende la rosca institucional y el respeto por los tiempos y las formas del Senado.
Al etiquetar el accionar de Bullrich como propio de "la casta", Villarruel busca ubicar a la ministra en el banquillo de las viejas prácticas de la política tradicional (operaciones de prensa, carpetazos y filtraciones), desmarcándola del corazón del proyecto oficial.