La licitación pública lanzada por la Municipalidad para concesionar el servicio urbano quedó oficialmente desierta, luego de que ninguna empresa del sector adquiriera los pliegos de bases y condiciones para presentarse como oferente.
El ambicioso proyecto del Departamento Ejecutivo, que pretendía otorgar una concesión a 20 años con un rediseño completo de recorridos, paradas y exigencias de modernización de flota, se topó de frente con la cruda realidad económica que atraviesa el sector a nivel nacional y provincial.
Para quienes siguen de cerca la rosca del transporte local, el resultado del llamado no fue ninguna sorpresa. Días atrás, Erika Giancarelli, representante de la Compañía General de Micros —empresa que brinda el servicio en la ciudad desde hace casi 90 años—, había adelantado que la firma no iba a formar parte de la licitación.
Entre las principales razones que explican este "faltazo" generalizado de los empresarios se destacan:
Falta de previsibilidad: La constante fluctuación de la economía y la inestabilidad en las reglas de juego impiden proyectar un negocio a dos décadas.
Asfixia de costos operativos: El incremento del combustible, los repuestos de las unidades y las paritarias salariales del gremio UTA se devoran los ingresos diarios.
Exigencias inviables: Las fuertes inversiones en tecnología y renovación de unidades que exigía el nuevo pliego resultan imposibles de financiar en el contexto actual de sequía crediticia.
Con el llamado desierto, el Ejecutivo municipal liderado por Arturo Rojas deberá recalcular rápidamente su estrategia para evitar un colapso en las frecuencias y garantizar que los vecinos no se queden a pie. Entre las alternativas que se manejan en los pasillos de la comuna aparecen:
Modificar el pliego: Revisar las condiciones técnicas y económicas (bajar las exigencias de unidades nuevas, reducir los años de concesión o flexibilizar recorridos) para hacer el negocio más atractivo y lanzar un segundo llamado licitatorio.
Contratación directa: En caso de que un segundo llamado vuelva a fracasar, la ley orgánica de las municipalidades faculta al Intendente a negociar directamente con alguna empresa interesada bajo condiciones acordadas.
Estirar las prórrogas: Seguir ganando tiempo con los actuales operadores mediante la extensión de los plazos de concesión vigentes.
Esta crisis del sistema se da en un contexto sumamente sensible para el bolsillo de los necochenses y quequeñenses. El Concejo Deliberante aprobó recientemente un fuerte incremento que llevará el boleto plano a $1.900 (tarifa que impactará en los validadores en cuanto Nación Servicios actualice el sistema SUBE).
En el plano laboral y operativo, se confirmó que la empresa Nueva Pompeya dejará de operar de manera definitiva. Para asegurar la paz social y las fuentes de trabajo, la Compañía General de Micros acordó absorber a parte del personal de choferes y talleres de Pompeya, continuando con la prestación del servicio de emergencia durante este período de transición.