Como no podía ser de otra manera, Necochea y Quequén se convirtieron en un solo grito y la clásica rambla local se transformó en el epicentro de los festejos tras el histórico 3-2 sobre los africanos.
Apenas el árbitro francés decretó el final de un partido no apto para cardíacos, cientos de vecinos rompieron el silencio del invierno costero y salieron a las calles a festejar que la Scaloneta ya está entre los ocho mejores seleccionados del Mundial 2026.
Desde tempranas horas de la tarde, la tensión se respiraba en los comercios, hogares y cafés de la ciudad. Con el transcurrir del partido y el adverso 0-2, el clima era de puro nerviosismo. Sin embargo, la mística de este equipo cambió los rostros de los necochenses en una ráfaga de diez minutos mágicos.
Una vez consumada la victoria, una interminable caravana de autos, camionetas y motos comenzó a confluir desde los distintos barrios de Necochea y Quequén hacia la avenida 2 y la tradicional rambla de la Villa Balnearia.
Familias enteras: Grandes, chicos, abuelos y grupos de amigos desafiaron el frío de la tarde y se concentraron con camisetas, gorros, caras pintadas y banderas gigantes.
Ruidazo total: Los bocinazos se hicieron sentir con fuerza en todo el frente costero y en el centro, acompañados por los ya clásicos cánticos de aliento que acompañan a la Selección desde Qatar 2022 y que ahora se renuevan en esta cita norteamericana.
La postal de la rambla repleta de banderas flameando frente al mar dejó en claro que, cuando juega la Selección, la distancia con Estados Unidos se acorta y la pasión se vive con la misma intensidad que si estuviéramos en la cancha.
Entre los cantos y la algarabía, los hinchas locales ya empezaron a palpitar lo que se viene. Tras la clasificación de Suiza por penales ante Colombia, el conjunto europeo será el próximo escollo de la Albiceleste en la defensa del título del mundo. Tras el tremendo susto y posterior desahogo ante los dirigidos por Hossam Hassan, la confianza en el proceso de Lionel Scaloni y el liderazgo de Lionel Messi quedó más fuerte que nunca entre los fanáticos locales.