Aunque las instituciones permanecen abiertas, el funcionamiento normal de las clases se ve severamente afectado. Por su parte, el gremio SADOP (colegios privados) decidió no sumarse a la medida.
El reclamo local y provincial se fundamenta en dos ejes críticos: la alarmante pérdida del poder adquisitivo y la creciente preocupación por la seguridad dentro de las aulas.
La secretaria general de SUTEBA Necochea, Ana Larrañaga, confirmó el fuerte acatamiento en el plano local y remarcó el complejo escenario económico del sector: "El sueldo ya no alcanza. Hace algunos años las vacaciones de invierno representaban descansar o viajar; hoy la preocupación es llegar a fin de mes".
Propuesta rechazada: Los gremios desestimaron la última oferta oficial para junio, que fijaba un básico de $314.805 (sueldo de bolsillo de $772.825 para jornada simple), un bono de $250.000 y un incremento del 3%.
El golpe del FONID: Larrañaga cuestionó con dureza la quita definitiva del Fondo Nacional de Incentivo Docente mediante el DNU 280/2024 del Gobierno nacional, lo que significó un fuerte recorte de entre el 10% y el 20% del salario de bolsillo de los educadores.
El conflicto excede lo salarial. Desde la conducción sindical exigen al Gobierno provincial la aplicación plena y efectiva de los protocolos de resguardo y reparación firmados en 2023, ante un preocupante aumento de agresiones en los colegios de la región.
La urgencia docente se reavivó tras brutales antecedentes cercanos: este mismo mes en Tandil, un alumno de secundaria le fracturó la mandíbula a un profesor al arrojarle un pupitre; mientras que a fines del año pasado, un grupo de padres incendió la casa de un alumno de 10 años en Mar del Plata. "Necesitamos respuestas concretas de un abordaje multisectorial para frenar esto" concluyó Larrañaga.