El holding de medios montado por Augusto Marini —propietario del canal libertario Carajo, reciente adjudicatario del Canal de la Ciudad y contratista ferroviario del Estado— sintió el impacto de la huelga silenciosa de sus pantallas. Tras vaciar la producción del ciclo Hay Algo Ahí, la patronal activó una intimación judicial para obligar a Tomás Rebord a romper sus vacaciones y salir al aire. La maniobra jurídica buscaba transferir la responsabilidad del apagón al conductor, pero chocó contra una estrategia de cobertura legal inmediata.
BLENDER me notificó judicialmente para que me apersonara a hacer el programa antes conocido como “Hay Algo Ahí” el día de hoy.
— Rebord Khan (@tomasrebord) June 29, 2026
Fuimos ayer, con una escribana, y constatamos que no había ni cámaras, ni sonido, ni personal para poder salir al aire, como consta en la CD que les…
Acompañado por una escribana pública, el abogado y conductor constató en los estudios la ausencia absoluta de cámaras, sonido y personal técnico indispensable para la emisión. La respuesta de Rebord expuso el desguace operativo provocado por los despidos corporativos, ofreciendo irónicamente transmitir de forma remota mientras ponía el foco en los severos problemas técnicos que ya exhiben otras figuras de la señal, desnudando la precariedad de la gestión actual.
El contraataque definitivo del conductor apuntó directo a la línea de flotación de los negocios del grupo empresario. Rebord advirtió que dedicará su próximo especial al esquema de financiamiento de Misiones, territorio de origen de Marini y terminal política de sus principales acuerdos comerciales. En las plataformas digitales, el posicionamiento del público consolidó la tendencia No Hay Nada Ahí, transformando un conflicto laboral en una crisis de reputación para el capital privado.