Un insólito conflicto que roza el absurdo jurídico y burocrático mantiene en vilo a la localidad de Funes, en la provincia de Santa Fe. Un empresario hotelero se encuentra desde hace semanas en una dura cruzada contra Vialidad Nacional, luego de haber reparado y pavimentado por sus propios medios un tramo de la colectora pública que funciona como único acceso a su establecimiento, ubicado a la vera de la autopista Rosario-Córdoba.
Tras culminar los trabajos de mejora vial, lejos de recibir un agradecimiento, el organismo nacional le envió una intimación formal para que retire de inmediato el asfalto nuevo y "restituya el sector a su estado original". La justificación de las autoridades radica en supuestas "irregularidades técnicas" y la falta de autorización estatal para intervenir de forma privada en una traza federal.
El protagonista de esta historia es Néstor Rozín, propietario del Hotel Sol de Funes. El empresario explicó en declaraciones periodísticas que el ingreso al complejo era un camino de tierra que se encontraba completamente "detonado" y presentaba serios signos de deterioro, volviéndose intransitable en los días de lluvia tanto para los clientes como para los proveedores.
Ante la proximidad de una serie de eventos de gran envergadura programados en su hotel, Rozín decidió tomar cartas en el asunto de manera unilateral. Según denunció, la resolución llegó tras meses de reclamos formales e informales presentados ante la empresa contratista concesionaria de la autopista, los cuales nunca obtuvieron respuestas ni soluciones operativas.
El descargo del empresario: “Estábamos padeciendo el problema de la calle, ya no aguantaba más. La empresa contratista es la que debería mantener la autopista y la colectora... Hicimos el arreglo y quedó muy lindo, lo raro es que ahora me lo cuestionen. Cuando un privado invierte en un bien público no lo tienen que perseguir”.
Un empresario se puso a ARREGLAR las rutas porque estaba afectando su trabajo y el Gobierno Nacional le mandó una CARTA DOCUMENTO para que ROMPA NUEVAMENTE lo que arregló
— Resistencia Nacional (@ResistenciaNac_) May 24, 2026
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Para llevar a cabo la pavimentación, Rozín costeó la contratación de maquinaria pesada y la compra del material asfáltico necesario para cubrir el tramo más crítico de la colectora de la autopista Rosario-Córdoba.
A pesar de que en los primeros días de trabajo personal estatal se presentó en el lugar para intentar frenar las obras, los operarios privados lograron avanzar y concluir la pavimentación. Hoy, el tramo luce completamente renovado y seguro, pero pesa sobre él una orden oficial de demolición para volver a convertir la calle en un callejón de tierra y pozos, desatando una fuerte polémica en la región sobre los límites de la intervención privada y las falencias del mantenimiento estatal.