El universo del trap argentino se vio sacudido por una denuncia inesperada. Iván Ariel Grasso, conocido como "Iván de Quilmes", el tatuador que diseñó y plasmó las emblemáticas alas debajo de los ojos de Duki, acusó formalmente al cantante por explotar comercialmente su arte sin autorización ni compensación económica.

Lo que comenzó como un tatuaje se convirtió, con el tiempo, en el símbolo visual más potente de Duki. Según la denuncia, este diseño fue utilizado como logo en:
Merchandising oficial: Gorras de casi $100.000 y riñoneras.
Colaboraciones de alto perfil: Campañas con marcas como Adidas, New Era y Netflix.
"Hace bastante tiempo me vienen diciendo que me van a reconocer y PAGAR lo que me corresponde por mi arte, pero pareciera que si uno no pone abogados en el medio, nadie escucha", disparó Iván en sus redes sociales, donde mostró capturas de conversaciones privadas con el artista.

El caso ya está en manos del estudio jurídico de Felipe Franco Trigo. Se envió una carta documento intimando a Duki y a su representante, Facundo Alama, a regularizar la situación en un plazo de 72 horas. La demanda se basa en la Ley 11.723 de Propiedad Intelectual, alegando que se violaron los derechos morales y patrimoniales del autor al usar la obra con fines publicitarios sin su consentimiento.

Aunque el tatuador asegura que su reclamo no nació originalmente por dinero, sino por el reconocimiento al esfuerzo creativo, la falta de una propuesta concreta tras meses de promesas lo llevó a judicializar el conflicto. Por el momento, desde el entorno de Duki no han emitido un comunicado oficial.