La ministra de Salud de Francia, Stephanie Rist, confirmó que una ciudadana francesa repatriada del crucero MV Hondius dio positivo de la variante andina de hantavirus.
La mujer formaba parte de un grupo de cinco franceses evacuados del buque. Según el reporte oficial, desarrolló los síntomas —fiebre y dificultades respiratorias— durante el vuelo de regreso. Su estado empeoró al aterrizar y fue trasladada de urgencia a un hospital de enfermedades infecciosas. Las autoridades francesas ya ordenaron el aislamiento de 22 contactos estrechos.
La respuesta internacional ha sido drástica para evitar la propagación de la cepa:
Australia: Los repatriados aterrizaron en Perth y fueron trasladados al centro de cuarentena de Bullsbrook. Permanecerán allí al menos tres semanas, aunque el seguimiento podría extenderse a 42 días (el período máximo de incubación).
Reino Unido: Veinte ciudadanos británicos fueron aislados en el Hospital Arrowe Park, en Wirral. Aquellos que no presenten síntomas tras 72 horas de observación deberán continuar el autoaislamiento en sus hogares por más de un mes.
El crucero MV Hondius, que atracó en Tenerife el domingo para iniciar las evacuaciones, arrastra un saldo trágico de al menos tres fallecimientos. La variante detectada (andina) es conocida por su alta letalidad y, a diferencia de otras cepas, por la posibilidad de transmisión interhumana, lo que explica la rigurosidad de los protocolos en Europa y Oceanía.
Pese a la alarma, los Centros para el Control de Enfermedades de Australia y el Gobierno británico coincidieron en que el riesgo para la población general sigue siendo "muy bajo", ya que el brote está contenido dentro del grupo de pasajeros y sus contactos directos.