El peronismo bonaerense atraviesa un debate cada vez más intenso sobre la continuidad de los intendentes y la estrategia electoral hacia 2027. Mientras se multiplican las candidaturas para suceder a Axel Kicillof, la discusión por la re‑reelección vuelve a dividir al oficialismo y gana terreno la idea de que el tema está prácticamente cerrado.
Según reconstruyó La Tecla, un intendente del grupo Quincho —cercano al gobernador— planteó que “hay que poner plazos para darle un cierre” a la discusión y que no ve condiciones políticas ni judiciales para habilitar un nuevo mandato consecutivo. En paralelo, insistió en que la candidatura a gobernador debería definirse en una PASO, ante la proliferación de aspirantes.
El pesimismo se alimenta de los antecedentes de la Corte Suprema, que en los últimos años frenó intentos de extender mandatos en provincias como Formosa, Santiago del Estero, Río Negro, La Rioja y Tucumán. En el peronismo leen esos fallos como un mensaje claro sobre los límites para reinterpretar la normativa bonaerense.
A esto se suma la tensión entre el Ejecutivo provincial y el Poder Judicial por vacantes, recursos y autonomía presupuestaria. Ese clima, según fuentes citadas por La Tecla, no favorece negociaciones políticas sensibles como la re‑reelección.
Entre los intendentes, las posiciones siguen divididas. Alfredo Fisher (Laprida) sostuvo que la limitación actual es “anticonstitucional”, mientras que Rodrigo Aristimuño (Coronel Rosales) afirmó que los jefes comunales deberían poder postularse “las veces que sea necesario”. En la vereda opuesta, Francisco Echarren (Castelli) defendió el esquema vigente y consideró que “dos mandatos están bien”. Federico Otermín (Lomas de Zamora), por su parte, planteó una mirada “a favor de la renovación”.
En el armado intendentista que busca construir un espacio propio, Gastón Granados (Ezeiza) llamó a “trabajar articuladamente para volver a gobernar en 2027”, aunque reconoció que la falta de definiciones sobre la continuidad de los intendentes condiciona la planificación.
Con el calendario político acelerándose y la presión interna en aumento, el peronismo bonaerense enfrenta un dilema central: ordenar su estrategia sin saber aún si los intendentes podrán competir por un nuevo mandato.