El escenario de opinión pública vuelve a encender luces amarillas para la Casa Rosada. El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), elaborado por la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella, reveló en abril un deterioro del 12,1% respecto al mes anterior, consolidando una tendencia negativa iniciada a comienzos de 2026.
El indicador se ubicó en 2,02 puntos, marcando el nivel más bajo en lo que va de la gestión actual. En el acumulado anual, la caída ya alcanza el 17,9%. Al desglosar los componentes del índice, la percepción de la sociedad muestra fisuras en puntos clave:
Eficiencia: Fue el ítem más castigado, con un desplome del 21,4%.
Interés público: También registró bajas significativas, reflejando una duda creciente sobre si las medidas benefician a la mayoría.
Evaluación general: El retroceso fue transversal a todos los rubros evaluados por la consultora Poliarquía.
El informe destaca que el pesimismo no es uniforme en toda la población:
Franja etaria: El grupo de 30 a 49 años fue el que mostró la mayor caída en la confianza. Por el contrario, los jóvenes de 18 a 29 años presentaron una leve mejora, manteniéndose como el núcleo más resistente del apoyo oficial.
Género: La baja fue más marcada entre los hombres, aunque la brecha de género en la valoración del Gobierno tiende a reducirse.
A pesar de la racha negativa, el informe de la Di Tella aporta una cuota de perspectiva: la confianza actual todavía se sitúa por encima de la que registraba Alberto Fernández en abril de 2022. Sin embargo, por primera vez, el indicador quedó levemente por debajo de los niveles que manejaba Mauricio Macri en abril de 2018, previo a la crisis cambiaria de aquel año.
Para los analistas, la percepción sobre el futuro económico sigue siendo el motor principal de estos números. Mientras la expectativa de mejora se sostenga en algunos sectores, el Gobierno mantiene un piso de gobernabilidad, aunque el margen de error se achica mes a mes.