La ciudad de Necochea contiene el aliento. Este lunes, el juicio por el femicidio de Magalí Vera entró en su recta final. En el banquillo de los acusados —aunque de forma virtual a través de la plataforma Zoom— se encuentra Héctor Javier Cerfoglio, imputado por un crimen que combina saña, alevosía y una violencia de género que, durante años, permaneció oculta bajo una fachada de normalidad.
La carátula de la causa (Nº 7077) no deja lugar a dudas sobre la gravedad de lo que se juzga: «Homicidio cuadruplemente calificado». El fiscal y la querella exponen hoy sus conclusiones definitivas tras semanas de un debate oral que permitió reconstruir el calvario que vivió Magalí hasta aquel fatídico 1 de diciembre de 2024.
Uno de los momentos más desgarradores del juicio fue el testimonio de las amigas de la víctima. Sus relatos permitieron entender cómo Cerfoglio lograba manipular la imagen pública de la pareja. Durante años, Magalí solo contaba "la mejor versión" de él: los regalos, la ropa, los autos.
"Nosotras las amigas, a modo de chiste, la cargábamos; le decíamos que todas queríamos un 'Javi'", declaró una de sus compañeras de trabajo.
Sin embargo, con el tiempo, la máscara empezó a agrietarse. Magalí comenzó a soltar frases que hoy resuenan como gritos de auxilio ignorados: "Javi no es lo que ustedes piensan, no es tan bueno". Lo que parecía una relación exitosa era, puertas adentro, un vínculo marcado por la distancia, la falta de empatía y, finalmente, la violencia extrema.
Si los testimonios hablaron del daño psicológico, el médico forense Fabio Gabriele fue el encargado de poner en palabras el daño físico. Su declaración fue determinante para el tribunal: Magalí no murió por un accidente, sino tras ser sometida a un castigo inhumano.
El perito confirmó que la joven recibió una "feroz golpiza" con puñetazos y patadas aproximadamente 60 minutos antes de que su cuerpo fuera hallado en las aguas del río. Esta prueba técnica es el pilar de la fiscalía para sostener el agravante de ensañamiento, demostrando que el asesino buscó aumentar deliberadamente el sufrimiento de la víctima antes de su muerte.
Durante la audiencia de este lunes, el foco estuvo puesto en los videos de las cámaras de seguridad de la calle 50. Las imágenes muestran el recorrido de la pareja durante la madrugada del crimen, una prueba visual que termina de cercar la coartada de Cerfoglio.
Mientras el acusado sigue el proceso desde su lugar de detención vía Zoom, los jueces del Tribunal Criminal Nº 1 analizan cada argumento. Se espera que, tras el cierre de los alegatos, se fije la fecha para la lectura del veredicto. La comunidad de Necochea espera una condena ejemplar que traiga algo de paz a la memoria de Magalí y reafirme el compromiso de la justicia contra la violencia de género.