El temporal que azotó a Necochea y Quequén sigue sumando postales del desastre. A las inundaciones en los barrios y el desmoronamiento de calles en la vecina orilla, ahora se suma un hecho que genera alarma en el corazón turístico de la ciudad: un sector de la Rambla municipal sufrió un hundimiento estructural.
El colapso se produjo en las últimas horas en el paseo peatonal frente al mar. El pavimento no aguantó más, se quebró y dejó al descubierto un socavón de profundidad considerable, dejando expuesta la estructura inferior y los cimientos que sostienen el paso de miles de necochenses y turistas.

Las imágenes del lugar son elocuentes. Dentro del pozo se observa una gran acumulación de agua, lo que confirma que los más de 100 milímetros caídos en la última jornada fueron el factor determinante. La saturación del suelo y las filtraciones terminaron por socavar la base de la Rambla, provocando que el cemento cediera como si fuera papel.
A simple vista, el deterioro estructural es evidente y, lo que es más preocupante, el daño podría extenderse. Si el terreno sigue cediendo bajo la superficie que aún parece "sana", el área de peligro podría agrandarse en las próximas horas si no hay una intervención técnica inmediata.

Aunque afortunadamente no se registraron personas heridas, el riesgo para quienes circulan por la zona —ya sea haciendo ejercicio o paseando— es altísimo. El pozo apareció de forma imprevista y la rotura del pavimento dejó bordes filosos y una caída libre hacia el vacío estructural.
Este hundimiento en la Rambla se suma al desmoronamiento de la calle 566 en Quequén y al colapso de los pluviales en las avenidas 75 y 91. La pregunta que queda flotando entre los vecinos es si nuestra infraestructura costera está preparada para los nuevos regímenes de lluvia o si el abandono de años finalmente le está pasando factura al patrimonio de todos los necochenses.