La causa por el robo de propofol en el Hospital Italiano sumó un nuevo elemento que aceleró el impacto público: un audio de siete minutos, atribuido a una supuesta enfermera, que circula masivamente en redes y describe con crudeza cómo funcionaban las reuniones privadas donde se usaban fármacos de uso hospitalario. Aunque su autenticidad no está verificada, el mensaje se volvió central en la conversación social y en la reconstrucción del caso.
"Lore"
— Tendencias en Argentina (@porqueTTarg) April 1, 2026
Porque una chica mandó un audio explicando el robo de drogas del Hospital Italiano y las fiestas sexuales, y uno lo pegó a un cuadro sinóptico explicativo. pic.twitter.com/9xUWrBOAwa
El expediente se activó tras la muerte de Hernán Alejandro Salazar, residente del Hospital Rivadavia y vinculado al Hospital Gutiérrez, hallado sin vida el 20 de febrero en un departamento alquilado en Juncal al 4600. En el lugar se encontraron frascos de propofol pertenecientes al Hospital Italiano, lo que llevó a la institución a presentar una denuncia y abrir una auditoría interna.
Dos profesionales del Italiano quedaron en el centro de la investigación. Fueron separados de sus cargos y luego imputados. El juez Javier Sánchez Sarmiento y el fiscal Lucio Herrera los indagaron en marzo. Ambos negaron los hechos.
Según fuentes judiciales y hospitalarias, las llamadas “Fiestas del propofol” se realizaban en espacios privados y respondían a dos formatos: encuentros de carácter sexual entre conocidos y experiencias pagas ofrecidas como “viajes controlados”. En todos los casos se organizaba una suerte de guardia improvisada para intervenir ante eventuales complicaciones, con equipos básicos de asistencia respiratoria.
El Hospital Italiano reconoció el robo de medicamentos en el área de anestesiología y aseguró haber tomado medidas inmediatas. Ninguna de las personas involucradas continúa trabajando allí. Además, se reforzaron los controles internos y se trabaja junto a la AAARBA para prevenir episodios similares en otros centros de salud.
El propofol y el fentanilo no se comercializan en farmacias y solo se distribuyen a instituciones médicas. Especialistas advierten que ambos poseen un margen terapéutico muy estrecho, lo que vuelve riesgoso cualquier uso fuera de un entorno controlado.
En redes sociales también aparecieron mensajes de despedida para Salazar —a quien algunos colegas llamaban “Alito”— y publicaciones que mencionan las fiestas. La Justicia, por ahora, se concentra en la figura de administración fraudulenta, ya que el propofol no integra el listado federal de sustancias controladas.