La tensión se respira en los pasillos de Balcarce 50 y no es para menos. Este martes, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dará a conocer el índice de pobreza e indigencia correspondiente al segundo semestre de 2025.
Más allá de la frialdad de las estadísticas, se trata del termómetro social definitivo. El Gobierno aguarda este número con extrema expectativa, rogando que el porcentaje les brinde un respiro político y discursivo en medio de las constantes discusiones sobre la durísima realidad económica que atraviesan los argentinos a diario.
Lee también: "El extraño milagro económico de Adorni: compró un semipiso de USD 230.000 a días de asumir"
Para entender qué está en juego hoy, es fundamental repasar la violenta oscilación que sufrieron los índices sociales en los últimos dos años de gestión:
El pico histórico (1° Semestre 2024): El impacto inicial del plan económico fue devastador. La pobreza se disparó al 52,9% (un brutal incremento de 12,8 puntos respecto al mismo período de 2023). La indigencia, por su parte, prácticamente se duplicó en un año, saltando del 9,3% al 18,1%.
El primer respiro (2° Semestre 2024): Para la segunda mitad de ese año, los números mostraron una considerable baja. La pobreza descendió al 38,1% (3,6 puntos por debajo del cierre de 2023). Acompañando esta tendencia, la indigencia cayó al 8,2%, perforando los niveles dejados por la gestión del Frente de Todos.
La consolidación (1° Semestre 2025): La tendencia a la baja logró sostenerse a principios del año pasado, registrando una pobreza del 31,6% (el valor más bajo desde el segundo semestre de 2018) y una indigencia del 6,9%.